¿Puedo cambiar a mi pareja?

 

Se tiene la capacidad para influir en nuestro entorno, sin embargo, nos dominan creencias que afirman lo contrario. Es más, cuando nos sentimos intranquilos pareciera que ese entorno va a la contra de nuestros intereses.

La inquietud delata que hay unos valores que la situación pone a prueba, y aunque se ha insistido unas cuantas veces en que sean respetados, no se ha tenido éxito.

Perseguimos un objetivo que choca con unos resultados que no son los que buscamos. -Quiero que mi pareja sea responsable y por más que se lo digo, nada cambia.

Este resultado repetido ya nos aproxima a una primera conclusión: decirle a otra persona lo que nosotros vemos, por más que se le insista, no garantiza que coincida con uno, ni mucho menos que se produzca un cambio.

Podrá asentir con la cabeza, pedir perdón y asegurarnos que lo hará diferente. Su experiencia equivocada es la suya, y mientras la necesidad de cambio no surja por sí misma, permanecerá en ello.

Solemos plantear soluciones que a la larga se olvidan de revisar el significado que tiene para uno lo que vivimos en ese entorno que nos da problemas. ¿Qué es lo que queremos que cambie sintiéndonos los artífices del cambio?

La creencia que más nos puede limitar es la de esperar que el otro deje de hacer lo que hace. Nos mantiene en la queja. Aumenta la sensación de ser dominado por un entorno hostil que no se ocupa de nosotros.

Así sentiremos a la pareja cada vez que le insistimos en nuestros juicios perceptivos. Sin embargo, si me detengo por un momento e imagino cómo podría ser mi vida si el cambio partiese de mí qué pasaría. ¿De qué manera cambiaría mi relación con mi pareja? ¿Le diría las mismas cosas? ¿Mantendría la misma rutina?

Puede que si conozco el significado de lo que quiero, y los efectos que ello puede tener en mi familia, o en mi hogar, esté más dispuesto a indagar en lo que está pasando en la mente de mi pareja. ¿Qué le lleva a actuar así? Quizás encuentre una clave que haga de puente entre los dos.

Conciliar pone el foco en encontrar una visión común que se va facilitando entre los dos cuando existe el deseo de conocer más allá de aquello que nos parece obvio y de ideas preconcebidas.

Nos pide dejar de rumiar en aquello que nos molesta del comportamiento de nuestra pareja, y centrarnos en indagar en qué cambio queremos, y de qué manera le podemos propiciar.

Puede que nos encontremos con actuaciones nuestras que mantienen el status quo, y que al modificarlas, nos aproximen a nuestro objetivo.

Influimos en la medida que imaginamos la transformación que se puede generar.

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